Imagina pedalear por el mismo trazado que recorrieron legionarios romanos hace dos mil años, con el Mediterráneo brillando a tu derecha y las montañas del Desert de les Palmes recortándose a tu izquierda. Eso es exactamente lo que ofrece la Vía Augusta en la costa de Castellón: un viaje en el tiempo que arranca en los pies de Oropesa del Mar y se extiende por una de las comarcas más ricas en patrimonio de toda la Comunitat Valenciana. Esta antigua calzada romana, la más larga de la antigua Hispania, no es solo un hito arqueológico; es hoy una de las rutas de cicloturismo y senderismo más fascinantes del Mediterráneo español, y el punto de partida perfecto para descubrir un destino que va mucho más allá de la playa.

La Vía Augusta en Castellón: dos mil años de historia bajo tus ruedas
La Vía Augusta fue la gran arteria de comunicación de la Hispania romana. Construida durante el mandato del emperador Augusto, conectaba los Pirineos con Cádiz atravesando toda la fachada mediterránea de la península. A su paso por la comarca de la Plana de l'Arc, en la provincia de Castellón, el trazado conserva una densidad patrimonial extraordinaria que la convierte en mucho más que una ruta deportiva.
El hito más impresionante de este tramo es el Arco Romano de Cabanes, uno de los arcos triunfales romanos mejor conservados de España, que se alza solitario en medio de los campos como un portal hacia otro siglo. Más al norte, el yacimiento de Ildum en Vilanova d'Alcolea marca otro punto de parada obligatoria para quienes quieran entender la escala de esta infraestructura imperial. Según la ruta documentada por Castellón Cycling, el recorrido cicloturista por este tramo atraviesa paisajes jalonados de olivos milenarios, almendros y naranjos que perfuman el aire en primavera, con vistas que cambian de textura a cada kilómetro.
Lo que hace especial a este recorrido es su doble naturaleza: es simultáneamente un viaje arqueológico y una inmersión sensorial en el paisaje agrario mediterráneo. No hace falta ser un ciclista experimentado. Desde Vilafamés, un pueblo medieval encaramado en la roca a pocos kilómetros del litoral, es posible alquilar bicicletas eléctricas o de montaña para abordar el trayecto con comodidad, independientemente del nivel físico.
La Vía Verde del Mar: el camino de hierro que se convirtió en paraíso
Si la Vía Augusta es la ruta para los apasionados de la historia y el cicloturismo de fondo, la Vía Verde del Mar es el plan perfecto para toda la familia. Este sendero de 5,5 kilómetros discurre sobre el antiguo trazado del ferrocarril que unía Benicàssim con Oropesa del Mar, completamente asfaltado y sin desniveles pronunciados, lo que lo convierte en una de las rutas accesibles más populares de la Comunitat Valenciana.
El recorrido, de unos 11 kilómetros en total entre ida y vuelta, guarda sorpresas que no aparecen en ninguna fotografía de catálogo. A mitad del camino, los viajeros se adentran en un túnel de 600 metros excavado en la roca viva, donde la temperatura cae de golpe y el sonido del mar desaparece por completo durante unos instantes mágicos. Al salir, el Mediterráneo vuelve a aparecer con toda su intensidad, bordeado por acantilados rocosos y trincheras que revelan la complejidad de la antigua infraestructura ferroviaria.
La Vía Verde del Mar no es solo un camino: es un corredor de biodiversidad que bordea el Monte Bovalar, una de las zonas de mayor valor medioambiental de la costa de Castellón.
Tal como describe el folleto oficial de turismo de Benicàssim, la ruta conecta dos localidades con personalidades muy distintas: la Oropesa del Mar festiva y familiar, y el Benicàssim más tranquilo y señorial, famoso por sus villas modernistas. Tener un alojamiento vacacional en la zona significa poder hacer este recorrido de mañana, llegar a Benicàssim a tomar un café en su paseo marítimo y volver pedaleando antes del mediodía, sin coger el coche en ningún momento.

¿Cuál es la mejor época para recorrer la Vía Augusta y la Vía Verde del Mar?
Esta es la pregunta que más se repiten los viajeros antes de planificar su visita, y la respuesta tiene matices importantes.
Primavera (marzo a junio) es, sin duda, la temporada dorada para estas rutas. Las temperaturas oscilan entre los 16 y los 24 grados, los almendros y los naranjos están en flor, y los caminos están prácticamente desiertos en comparación con el verano. Los ciclistas y senderistas que se alojan en la zona en estas fechas tienen la Vía Augusta casi para ellos solos.
Otoño (septiembre a noviembre) es la segunda mejor opción. El calor del verano remite, la luz mediterránea adquiere una calidad dorada y densa, y los arrozales de los alrededores ofrecen un paisaje completamente diferente al estival. Es también la época de las fiestas patronales de la Virgen de la Paciencia en Oropesa, que añaden una dimensión cultural única al viaje.
Verano (julio y agosto) es la temporada de mayor afluencia turística. Oropesa del Mar es uno de los municipios con mayor presión turística de toda la Comunitat Valenciana en agosto, lo que significa que las playas están llenas y los alojamientos se reservan con meses de antelación. Las rutas de interior, como la Vía Augusta, se convierten entonces en una válvula de escape perfecta para escapar del bullicio costero.
Invierno ofrece una experiencia completamente diferente: los caminos están solitarios, el aire huele a leña y a naranjas recién cortadas, y los pueblos del interior como Cabanes o Vilanova d'Alcolea muestran su cara más auténtica.
Para quienes planifican su estancia, conviene saber que Oropesa del Mar cuenta con doce kilómetros de costa y siete playas principales, desde grandes extensiones de arena fina hasta calas recónditas. Combinar unos días de playa con una o dos jornadas de ruta histórica es la fórmula perfecta para aprovechar al máximo una estancia en la zona.
Joyas ocultas que solo conocen los locales
Más allá de las rutas marcadas, el entorno de Oropesa del Mar esconde rincones que la mayoría de los turistas no llegan a descubrir. Conocerlos marca la diferencia entre una visita ordinaria y una experiencia que se recuerda de por vida.
La Cala del Retor y Orpesa la Vella
Escondida junto a la dársena del puerto deportivo, la Cala del Retor mide apenas 70 metros de largo por 45 de ancho. Sus aguas son extraordinariamente tranquilas, su arena es fina y dorada, y su nivel de ocupación es incomparablemente menor al de las playas principales. Lo que la hace verdaderamente especial es que sobre ella se asientan los vestigios del asentamiento íbero de Orpesa la Vella. Además, tiene un honor poco conocido: en 2019 fue declarada la primera playa libre de humo de toda la Comunitat Valenciana, lo que la convierte en un espacio ideal para familias con niños pequeños.
El Desert de les Palmes
A apenas unos minutos en coche del litoral, el Parque Natural del Desert de les Palmes abarca más de 3.000 hectáreas de bosque mediterráneo y monte bajo compartidas entre varios municipios. En su interior descansan las ruinas de un antiguo monasterio carmelita, y desde la cima del Pico Bartolo, en los días más despejados, es posible divisar las Islas Columbretes en el horizonte marino. Es un contrapunto perfecto a la intensidad del verano costero.
El legado del cineasta
Pocos turistas saben que el legendario director de cine español Luis García Berlanga eligió Oropesa del Mar como su refugio vacacional durante años. En los tranquilos confines de este litoral, lejos del ruido de Madrid, el creador de Bienvenido, Míster Marshall y El verdugo encontró la inspiración para perfilar algunos de sus guiones más célebres. El casco antiguo medieval del pueblo, con su castillo de origen musulmán conquistado primero por El Cid y luego por Jaime I de Aragón, y la Torre del Rey construida en tiempos de Felipe II para defender la costa de los piratas, todavía conservan ese silencio contemplativo que tanto atraía al director.
Los nudibranquios de la Renegà
Para los aficionados al buceo y al esnórquel, los fondos marinos cercanos a la Playa de la Renegà guardan uno de los secretos mejor guardados del Mediterráneo castellonense: los nudibranquios. Estas "babosas de mar" sin caparazón se alimentan de anémonas y esponjas tóxicas, y almacenan esas toxinas en su propio cuerpo como mecanismo de defensa, anunciando su peligrosidad a los depredadores mediante colores fosforescentes de una belleza absolutamente irreal. Encontrarlos requiere paciencia y un buen par de gafas de buceo, pero la recompensa visual no tiene precio.

Oropesa del Mar más allá de la playa: fiestas, gastronomía y cultura viva
Quedarse en un alojamiento vacacional en Oropesa del Mar durante las fiestas locales es una experiencia que transforma completamente la percepción del destino. El calendario festivo es generoso y variado a lo largo de todo el año.
- Hogueras de San Juan (23 de junio): Las playas, especialmente Morro de Gos, se llenan de hogueras, pirotecnia y verbenas populares. Es la noche del solsticio de verano y la que marca el inicio oficial de la temporada.
- Virgen del Carmen (16 de julio): Patrona del mar. Una procesión marítima escoltada por casi un centenar de embarcaciones recorre el litoral del puerto deportivo en una imagen de gran emotividad.
- Fiestas de San Jaime (25 de julio): El clímax del verano, con celebraciones tradicionales que incluyen vaquillas y fiestas nocturnas que se prolongan hasta el amanecer.
- Virgen de la Paciencia (octubre): Las fiestas patronales mayores del otoño, más solemnes y auténticas, cuando el pueblo recupera su ritmo propio lejos de las multitudes estivales.
En cuanto a la gastronomía, la Costa del Azahar tiene sabores que merece la pena buscar activamente. El Pá-nolí es el dulce típico de la zona: una torta elaborada con harina, aceite, anís y limón, rellena de dulce de boniato o cabello de ángel, cuyo nombre proviene del valenciano pa amb oli. En las fiestas de San Pedro, la Coca de San Pedro acompañada de vino moscatel es de degustación obligatoria.
Para una experiencia gastronómica más elaborada, en Castellón de la Plana el restaurante Pedro Salas ofrece menús temáticos que llevan los nombres de las rutas históricas de la región. Su menú "Vía Augusta" fusiona carnes tradicionales con sabores mediterráneos cocinados en una plancha dispuesta en la propia mesa del comensal, convirtiendo la cena en un pequeño ritual.
Cómo llegar y moverse por la costa de Castellón
La accesibilidad es uno de los grandes puntos fuertes de esta zona. Oropesa del Mar dispone de estación propia en la red de Renfe, lo que permite llegar desde Madrid, Barcelona o Valencia sin necesidad de vehículo privado. Para quienes vuelan, el Aeropuerto de Castellón está a unos 30 kilómetros, mientras que el de Valencia (Manises) se encuentra a unos 95 kilómetros por la Autopista del Mediterráneo (AP-7) o la Nacional N-340.
Una vez en destino, el consejo de cualquier local es este: deja el coche aparcado en el alojamiento y muévete en bicicleta. La Vía Verde del Mar, completamente asfaltada y sin cuestas, es perfecta para los desplazamientos cotidianos entre Oropesa y Benicàssim. Para la Vía Augusta, si no llevas tu propia bicicleta, en Vilafamés encontrarás tiendas especializadas con alquiler de bicicletas eléctricas y de montaña.
Lo que hay que llevar en la mochila para estas rutas:
- Protector solar de factor alto (el sol mediterráneo engaña incluso en primavera)
- Agua en abundancia, especialmente en los tramos de interior
- Calzado cómodo y transpirable para los tramos de tierra de la Vía Augusta
- Gafas de buceo si piensas explorar los fondos de la Renegà
- Una chaqueta ligera para el túnel de la Vía Verde, donde la temperatura baja de forma notable

Alojarse en Oropesa del Mar: la base perfecta para explorar la Vía Augusta
Tener el alojamiento adecuado marca la diferencia entre un viaje bueno y uno extraordinario. Un apartamento o casa de alquiler vacacional en Oropesa del Mar te permite organizar el día a tu ritmo: salir temprano en bicicleta hacia el Arco de Cabanes antes de que apriete el calor, volver a mediodía a preparar una paella con los productos del mercado local, y bajar a la Cala del Retor por la tarde cuando los turistas de las playas grandes ya están regresando a sus hoteles.
Las zonas de Marina d'Or y la Platja d'Orpesa concentran la mayor parte de la oferta de alquiler vacacional, con propiedades que van desde apartamentos compactos hasta villas con piscina privada. Para quienes buscan más tranquilidad y proximidad a los entornos naturales, las urbanizaciones de Mas dels Frares, Les Palmes o el entorno de La Torre Colomera ofrecen una experiencia más reposada, con acceso directo a senderos y a los fondos marinos más interesantes de la costa. Si lo que buscas es una terraza desde la que escuchar el mar al despertar, plataformas como Alohara tienen una selección específica de alojamientos con terraza en la zona.
El nuevo Magic World Resort (la reconversión del antiguo Marina d'Or con una inversión superior a los 50 millones de euros, con hoteles temáticos y un nuevo parque de dinosaurios) está atrayendo un volumen creciente de familias a la zona, lo que se traduce en una demanda de alojamiento que supera la oferta hotelera disponible. Los apartamentos de alquiler vacacional bien gestionados en el área se están convirtiendo en la opción preferida de las familias que buscan la flexibilidad de una cocina propia, el espacio de un salón compartido y la privacidad que un hotel no puede ofrecer.
La Vía Augusta en la costa de Castellón no es solo una calzada romana. Es un hilo conductor que une dos milenios de historia, un paisaje agrario de belleza austera, una costa mediterránea de aguas transparentes y una cultura local que sabe celebrar la vida con hogueras, procesiones marítimas y dulces de boniato. Recorrerla, aunque sea en un solo día, cambia la forma de ver este rincón de la Comunitat Valenciana. Y cuando vuelvas a tu alojamiento por la tarde, con los músculos cansados y la cabeza llena de imágenes, entenderás por qué Berlanga elegía este litoral para pensar. Solo quedará una pregunta: ¿cuándo reservas tu próxima estancia?
